Las velas bailan al ritmo del aire, tan suave y cadencioso como nuestra respiración.
El ambiente es cálido como el verano, mas sin embargo estamos en pleno invierno, pero nuestros cuerpos son capaces de transportarnos a estaciones mas cálidas, sublimes como nuestros sueños, como nosotros.
Y es que si somos polvo de estrellas, seguramente fuimos hechos con aquellas brillantes y fugaces así como nuestro tórrido y efímero amor.
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