lunes, 24 de marzo de 2014

La lista

Alguna vez pensé en como seria aquella persona con la que podría pasar el resto de mi vida y en automático una serie de características  se descargó en mi mente, pero hubo una en específico que me llamo la atención como si hubiera sido escrita en letras neón sobre un fondo negro, tenía que ser una persona que hubiera conocido en otra vida o que al menos esa sensación me diera, lo pensé mil veces y creí que eso sería algo difícil de conseguir, ya que de por si las características que buscaba eran difíciles y la lista quedo de la siguiente manera en ese momento.
1.- alto con un mínimo de 1.80 mts
2.-  complexión media
3.- cabello corto, lacio y de tono oscuro
4.- unos ojos oscuros con una mirada tan fuerte como la mía y que fuera tan seductora que no pudiera dejar de verla.
5.- piel de blanca a morena clara
6.- una sonrisa que me embriague
7.- que tuviera una personalidad misteriosa, fuerte y juguetona.
8.- unos labios que podría besar toda la vida.
9.- que creyera en aspectos paranormales y que no creyera que estoy local hablar de ellos.
10.- que le gustaran los animales.
11.- que pudiera desvelarse a mi lado sumergido en la plática.
12 que tuviera alguna de las carreras que siempre me han gustado.
13.- con un acento marcado al hablar.
14.- que use un perfume hechizante.

Y como ya lo había dicho antes que nos conociéramos de vidas atrás.
Memorice cada línea de esta lista, y así fui conociendo a personas con una o varias características, pero ninguna con la magia que buscaba desesperadamente y en esta búsqueda adquirí o tal vez desarrolle una habilidad algo fuera de lo común, es como si mágica o divinamente me hubieran dado un arma para encontrarlo, sin embargo no venía con instructivo. Tenía la capacidad para ver en las personas un animal y con base en ese animal podía saber cómo se movía, como se llevaría conmigo incluso de lo que me debía cuidar. Pero para saber todo esto debía analizar mucho a cada animal. Borregos, lagartijas, gatos y por ultimo un oso que casi mata mi esencia, por suerte cayo en la trampa que el mismo construyo y pude finalmente librarme.
Al poco tiempo pensé que había sanado tolas heridas, pero me lleve una desagradable desilusión cuando al conocer al que hasta la fecha pienso que es la encarnación de mi lista. Que extrañamente no pude ver ni un rastro de algún animal en su rostro, tal vez porque casi había muerto mi bruja interna. yo estaba inundada de  miedos, prejuicios sobre mí y una autoestima  en el subsuelo, con mi carácter activado en modo de defensa, note algo en ese momento que me hizo dudar  de sus intenciones y me precipite a una jugada que ahora creo no era la que iba a realizar. Pero yo había empezado a enamorarme y el movimiento que hice fue intentar saber si lo que yo pensaba era lo que él quería, me aventure antes de que él se moviera ya que si lo confirmaba era capaz de destruirle sin dudar, así que le presente una de mis personalidades dispuesta a lo que yo creía que era su intención, sabía que si no era así yo me estaría desgarrando a mí misma con mis garras, y así fue el por supuesto salió raspado más sin embargo al ver la herida que yo traía, sabía que había sido lo mejor, porque ni yo sabía si era capaz de sanarla.
Afortunadamente para  mí por fin cerraba la herida que mostraba el poder de mis garras y el daño que podia hacer con ellas, para en un fututo evitar a toda costa usarlas.
El como era de suponerse huyo como un conejo nervioso al oler a un lobo.
Jamás pude entender por qué  ocasionalmente salía de su madriguera y se acercaba lo suficiente para volver locos mis sentidos, sabiendo que cada movimiento que hacía en ese entonces hacia que la herida fuese un borbotón de sangre que dolía hasta lo más profundo, y como es bien dicho un animal herido es el más peligroso de todos, así que idee la forma en que no se acercara ama hasta que la herida hubiera cicatrizado y al hacerlo recordé que tenía una promesa pendiente y el destino me dio la oportunidad de poderla cumplir. Y lo que se convirtió en mi conejo quedo intrigado y por un segundo corrió a mi como si no recordara que seguia siendo aquel lobo herido. Sin embargo el lobo fue emboscado y no era más que un espejo donde se reflejaba el conejo, este sabía lo que dolería correr hasta él y que quizás hasta moriría desangrada.
Nunca supe hasta qué punto mi estrategia lo afecto, pero podía oír resonar su risa en mi alma.
Fue pasando el tiempo y  cada que él creía conveniente se volvía aparecer creo yo que en un acto para hacer que yo no olvidara que el “era el de la lista” y así descoser puntada a puntada la herida. El la quería abierta, sangrante incluso infectada. Y lo deje un tiempo con su venganza a pesar de que mi culpa solo fue mi reacción pero el jamás me dijo lo que sentía, y si bien mi interpretación fue mala después de todo él fue el que me dio a entender eso. Pero aun así acepte toda la responsabilidad y fue hasta hace un año que cerro completamente la herida, el dolor se había ido y solo quedaba una horrenda cicatriz y seguí con la idea de encontrar a la encarnación de mi lista, ahora ya era capaz de ser yo sin temores, sin rencores, sin un conejo que corriera por mi cabeza.
Pasaron por mi vida ratones, zorros y comadrejas, pero seguían sin ser lo que yo buscaba y un día platicando con mi mejor amigo un lindo borreguito, que odia con toda su alma al conejo, se lo topo en un aspecto sin sentido, un infortunio de nuestro destino, fueron días de nauseas infinitas que terminaron con esta amistad y que volvería a sentir esa sensación de la herida sangrante, solo que esta vez había sido capricho  del destino que volviera a estar  un reluciente conejo del cual aún se percibía ese olor a odio.
Mi error fue haber vuelto a correr a ver al conejo cuando sabía lo que pasaría desde que el borrego me dijo que lo vio, pero tontamente tenia que no creerle, sabiendo que las cosas imposibles pasan. Y yo me jactaba de que lo había superado y olvidado.
Pero no sé si es idea mía o el sigue jugando intentando dejar la herida abierta, hablando entre líneas. Como si supiera que yo desde tiempo atrás era como yo hablara con él, la diferencia una fuerte creencia de que ahora las lee. Y sé que esto inflama su ego, pero ya no desgarra mi herida y mi consuelo es que mientras me odie yo estaré en su mente y en su corazón.
Pero el destino no me podía dejar sola y conocí a un búho que me ha ayudado desde hace tiempo a calmar mi ansiedad tiempo después a un cuervo del cual sabe que por su naturaleza que no me fio del todo de él me ha dejado un par de ideas que son tentadoras y hasta un punto consoladoras. Y es que tiene razón cada que me dice que mi corazón tiene que evolucionar y segunda aunque no estoy del todo de acuerdo es que la magia que busco la tienen todos los seres humanos, y si bien es cierto salvo que la que yo busco pocas personas las portan.

Pero al final la lista sigue intacta sin agregarle o quitarle algún número donde solo en mi mente esta la lista completa del dueño de esa descripción.

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